domingo, 10 de marzo de 2019

Soneto a la ciencia.

Soneto a la ciencia.
Edgar Allan Poe.

¡Ciencia!¡Verdadera hija del viejo tiempo tú eres!
que alteras todas las cosas con tus escrutadores ojos.
¿Por qué devoras así el corazón del poeta,
buitre, cuyas alas son opacas realidades?

¿Cómo debería él amarte?, o ¿cómo puede juzgarte sabia
aquel a quien no dejas en su vagar
buscar un tesoro en los enjoyados cielos,
aunque se elevara con intrépida ala?

¿No has arrebatado a Diana de su carro?
¿Ni expulsado a las Hamadríades del bosque?
para buscar abrigo en alguna estrella más feliz?

¿No has arrancado a las Náyades de su torrente,
al Elfo de la verde hierba, y a mí
del sueño de verano bajo el árbol de tamarindo?

miércoles, 23 de enero de 2019

Filosofía y existencialismo.







TRABAJO DE INTEGRACION FINAL
CURSO FILOSOFIA DE LA CIENCIA 2018





INDICE

Introducción                                                                                                                1
El asombro y la pregunta antropológica.                                                                    3
Espejos en la indagación.                                                                                          5
Filosofía y Logoterapia.                                                                                              7
Comunicación y lazo social.                                                                                       9
Consideraciones finales.                                                                                          10
Bibliografía                                                                                                                11


















INTRODUCCION
Este trabajo se propone tratar los dos primeros capítulos de La filosofía, obra de Karl Jaspers, relacionando los llamados orígenes de la filosofía como motivos del esfuerzo cognoscitivo del hombre; proceso que daría nacimiento a los discursos, teorías y prácticas en algunas ciencias como la antropología, la psicología y la sociología.  Entendiendo el valor de la filosofía como ejercicio del pensamiento indispensable al hombre abarcaremos estas áreas, reflexionando como momento de una espiral infinita en que cada respuesta abrirá camino a nuevas preguntas. Nada me interesa más que esto, ya que como la filosofía, me moveré liviana sin ningún afán de utilidad ni el peso de la nocividad mundanal. Siendo que la filosofía es una madre generosa, que alberga en su seno a todo aquel que quiera pensar manteniéndose en la búsqueda de la verdad, y que por tanto no exige preparación especial, me atreveré al desafío de este trabajo. Esto, espero no significará un disparate ya que sabiendo que he elegido también temas relativos a las ciencias, haré referencias a los autores que identifican las cuestiones que vienen al caso.                     Anticipando todo final, recordemos que la filosofía es el agua que brota justo donde las duras conciencias se rompen, o se vuelven parte de la vida entera como  piedras de las creencias de algunos pueblos. Además tenderemos un puente entre filosofía y ciencia pues toda filosofía bien elaborada guarda relación con las ciencias.
     La idea de estos escritos viene de haberme conmovido con los orígenes de la filosofía mencionados por el profesor en la primera clase. Además, sintiendo que no tenía la preparación teórica suficiente para abordar otras problemáticas filosóficas, creí más conveniente seleccionar el asunto que nos ocupará; abandonando ya el primer obstáculo epistemofílico para mi tarea ya que todos sabemos algo de asombros, de dudas y de situaciones límites como humanos que somos.
     Hablemos de cuáles son estos orígenes propiamente. Primero, el asombro. Platón afirmaba que éste era el origen de la filosofía. Aristóteles hallaba en la admiración el impulso que hace filosofar a los hombres.
Segundo. La duda. Conociendo lo que existe después de haber vivido el asombro y la admiración surgen los interrogantes. El examen crítico derriba las certezas construidas como emergentes del asombro. Kant nos indica  que el ejercicio de la crítica consiste en no tomar el primer sentido como verdadero en cuanto así se nos aparece, sino someterlo a una evaluación. Descartes inviste la duda como método en función del examen crítico.
Tercero. Las situaciones límite. Se definen como aquellas de las que no se puede salir ni modificar. Ser humano es estar en situación, las situaciones suceden y cambian. Algunas son permanentes por su esencia, ejemplificadas con la muerte, el padecimiento, la lucha, el sentimiento de culpa y, a fin de cuentas, es el estar sometido al destino.
Finalmente debo manifestar que, según Jaspers, estos tres motivos están ligados a la comunicación entre los hombres ya que, como estados de turbación y actitudes filosóficas, configuran pasos que conducen a la cúspide: la comunicación es el fin de la filosofía.  
Participando de lo que se ha denominado existencialismo en filosofía, Karl Jaspers alude a la existencia como ser con el otro.








































EL ASOMBRO Y LA PREGUNTA ANTROPOLOGICA.

     El  asombro es inherente al encuentro con el otro, con aquel que es distinto a mí, a mi grupo social, a mi cultura.
     La antropología es la ciencia que se ocupa de estudiar al hombre en sus distintos aspectos. Esto abarca el origen, las características y el desarrollo de los grupos humanos, entendidos como género biológico y además, comunidades creadoras de cultura. Esta ciencia se hace cargo de la pregunta del hombre acerca de sí mismo y de los otros, con quienes toma contacto por medio de desplazamientos, invasiones, conquistas, etc. Es por esta razón que en la investigación  se debe a las siguientes referencias: la mismidad (las formas en que se nos atribuye una determinada identidad y tradición, el modo en que construimos o conservamos la memoria colectiva), y la alteridad u otredad (cómo vemos, calificamos o descalificamos y nos relacionamos con otros hombres que pueden diferir de nosotros, tanto en sus aspecto físico, sus costumbres o la manera de construcción de identidad social).
     El asombro se vincula con la categoría de alteridad y se explica mediante ella. Para comprender el orden social, propio y ajeno, se ha utilizado el material etnográfico habiendo reconocido la alteridad. Distintos roles participaron en esta tarea, desde viajeros, historiadores, comerciantes, militares; Aristóteles también realizó un gran trabajo de recopilación de material de ciudades griegas y extranjeras para sus estudios de política, permitiéndole una comparación con Atenas. Esto describe una evolución en donde la categoría de alteridad se impuso posibilitando una perspectiva más amplia de la humanidad y el desarrollo de las sociedades de las que es parte el investigador y las sociedades que estudia.
     En la investigación de campo el reconocer el asombro mutuo permitiría recuperar el asombro de la pregunta antropológica original, recobrando el antropólogo el asombro sobre sí mismo y su propia sociedad.
Marco Polo, personaje que surge de la inspiración de Calvino, dice que el viajero reconoce lo poco que tiene al darse cuenta de  lo mucho que no ha tenido y no tendrá, siendo que este otro lado es un espejo en negativo. Siguiendo estas afirmaciones, entendemos que la alteridad hace brotar el extrañamiento, por el que se establece una distancia del contexto cotidiano para aprehender de manera más completa todas las cosas y los hechos que lo componen. Así Montaigne cuando describió el asombro de de unos indígenas brasileños al ver a hombres armados haciendo caso de las órdenes de un niño, el rey de Francia, pudo extrañarse preguntándose sobre la Francia de su época compartiendo su inquietud entre los contemporáneos.
Entre los análisis socioantropológicos que se encuentran detrás de la línea divisoria con la ciencia hallamos la tradición utópica (Entre algunos referentes Moro, Campanella, Owen, Weitling). La utopía guarda lo más significativo del proceso evolutivo: la felicidad es el fin último del proceso social.
Cuando pensamos en el proceso por el que la antropología se incluyó entre las ciencias encontramos un curioso fenómeno. Su génesis se ha eliminado y con ello tal vez el asombro presente en su fundación. Las razones institucionales dividieron los saberes en conocimientos científicos y pre-científicos, es decir, no científicos.
      La antropología del siglo XIX  al sistematizar el saber de la realidad social como proceso evolutivo, compuso un estado etnocéntrico de la alteridad, borrando de este modo su componente utópico.
     Si la filogenia cultural se asienta en la ontogenia fisiológica (el primitivo como niño), la tensión de la alteridad desaparece mágicamente entre dos polos, y sólo uno de ellos puede definirse. Esta metáfora de Herder es retomada por distintos autores como Hegel, Marx y Freud.
     Es necesario volver a pensar sobre la categoría de alteridad en relación a la historia de la teoría antropológica. Es fundamental recuperar aquellos componentes utópicos que estuvieron presentes en las primeras formulaciones y averiguar qué mecanismos se utilizaron para eliminarlos. Revisar cómo se configuró el marco de trabajo antropológico considerado como científico. Luego de estas reflexiones, una nueva dimensión de la investigación empírica haría nacer el asombro nuevamente al descubrir los intentos de alcanzar el sueño utópico. Tal vez la ira también toque el alma de quien comprenda los obstáculos que se han interpuesto en todos los tiempos para impedir escuchar estos ecos utópicos, y para lograr la felicidad anhelada (tanto en las sociedades, en las que se asombra el investigador y las que se asombra el estudiado). La historia de la teoría antropológica forma parte de la teoría antropológica.
































ESPEJOS EN LA INDAGACION

     La pregunta por el otro ha puesto en duda la capacidad de progreso intelecto-moral y tecnológico de otros grupos sociales y pueblos. Incluso hasta colocó en tela de juicio la condición de humanidad que poseían.
     Recordemos las influencias filosóficas que dieron a luz las explicaciones sobre la naturaleza humana, después del contacto entre Europa y las sociedades de cazadores-recolectores. Por un lado Hobbes nos enseña que, tal como los “salvajes caníbales”, el hombre es esencialmente malo pero puede mejorar a través de la educación de las leyes del Estado. Por otro, Rousseau señala la “bondad natural” del hombre, ejemplificada en el “buen salvaje”, que se corrompe en un contrato que contiene el engaño, la vergüenza. Cada una no era una imagen real sino proyecciones de un debate europeo que anhelaba entender su mismidad, su condición humana a través de los otros.
     Los occidentales pudieron pensarse a sí mismos mirándose en el espejo invertido que son los otros, sobre los que muchas veces ejercieron el dominio como único modo de relación.
     La necesidad de sentirse seguro de sí en un mundo diverso llevó al hombre a colocar en el otro determinadas creencias, de manera tal que sólo pudieran proyectar la imagen que quien investiga, y el grupo social al que pertenece, ya tiene construida sobre sí mismo.
     Otras veces, en la interpretación y explicación de los fenómenos socioculturales, supuestamente diversos a aquellos en los que está imbuido el investigador, se agregan las mismas justificaciones y creencias que hacen parte del mundo del que proviene. En esta instancia, el que estudia estaría buscando el motivo de su propia conducta en la del estudiado, entendiéndose a sí mismo a través de otro, que es diferente pero comparte una esencia humana. Esta actitud implica varias posiciones y los resultados pueden ser tanto positivos como negativos según el cristal del investigador.
     Desde el evolucionismo decimonónico, créase o no aún vigente, se acepta la humanidad de todos pero cada grupo sociocultural distinto estaría sometido a la implacable marcha de la evolución, donde algunos ya habrían perdido la carrera por el primer puesto.
     Odios y amores pueden entremezclarse en las posturas académicas correspondientes a las llamadas humanidades y ciencias sociales. Para algunos antropólogos idealistas, que se buscan a sí mismos en los otros, está latente el peligro de Narciso. Así es que se acercan cada vez más al otro hasta hundirse; esto teniendo efectos contrarios al menos en términos de obras antropológicas. Profesionales enamoradizos hacen realidad su fantasía y acaban por caer en una idealización que esconde bajo la alfombra elementos no tan idealizables de un grupo humano.
     Tampoco podemos olvidarnos de hacer alusión a los intereses sociopolíticos que hoy imperan en el discurso antropológico. Los profesionales señalan el supuesto despotismo del otro pero nunca vuelven a sí mismos para reflexionar sobre las consecuencias del propio ejercicio de poder. La responsabilidad como detentores de la producción de conocimientos es cosa sabida pero no cuestionada. Así, palabras y frases gastadas nos permiten reconocer a los autómatas, meros repetidores como productos  para la cadena de consumo que dicen despreciar.  “Cuerpos” y no personas, filmes que se toman como si fuera la realidad misma, “el poder de las instituciones que se encarna en los sujetos”, etc. La moda académica sustituye al valor de la investigación científica.
     Cuando alguien intenta cuestionar, debatir o proponer otros argumentos es condenado, irónicamente por lo que se jactan de su pacífico quehacer y juicio social.
Parece que estamos destinados a repetir de alguna forma el relato de Platón. En su obra La caverna, no sólo muestra su percepción de la realidad sino que además nos transmite su experiencia de vida. En su desarrollo expresa su explicación filosófica para el dramático final de su maestro Sócrates, que por su búsqueda de una visión más objetiva de la realidad fue obligado por las autoridades atenienses a tragar un amargo y mortal veneno. Tal vez la esencia de su espíritu estaba impregnada de la Verdad, y esto no es algo con que se identifiquen plenamente las sociedades. ¿Cómo hablar de sol a alguien que sólo sabe de sombras?
     Existen muchos mártires de la ciencia y del pensamiento objetivo que en la Tierra fueron víctimas de la ignorancia de los hombres, cuyas representaciones subjetivas de la realidad constituyeron la tiranía de las cadenas y grilletes que inventaron para sí mismos.
     El proceso de construcción del pensamiento científico fue una sucesión violenta de  formas metodológicas, y no un sereno transcurrir de cambios de modelo. El concepto de paradigma emergió de largas discusiones en torno de las revoluciones científicas.
     Podríamos asimismo trasladar esta metáfora de Platón a la situación actual de la ciencia modificando el significado de sus términos. La racionalidad científica actual que pisotea las subjetividades hace sentir a los hombres liberados de la caverna y de su espejo. Las sombras se han vuelto símbolos de su inconsciente, que aunque negados, regresan en sus sueños y en las reflexiones de su pensamiento e imaginación. Los que movidos por la búsqueda de todo lo que hace a su esencia deciden volver a la caverna para verse en ese arcaico espejo son considerados locos (y, por supuesto, no científicos).
    El desafío metodológico consiste entonces en establecer un paradigma alternativo que concilie la objetividad científica con el universo simbólico que hace al ser del hombre. Una visión integral del hombre haría posible ver el espejo en el fondo de la caverna a la vez que el brillo de sol en el exterior.
En el reflejo de nuestro espejo se manifiestan dos estilos de vida e interpretación del mundo, pasado y futuro. Decía San Agustín que la memoria de las cosas de los hombres es la memoria de las cosas de Dios.
El final de este texto hace pensar que es necesario que quien piensa debe pensar antes que todo, cual es la imagen de sí mismo y de su sociedad desde las que originará el resto de sus pensamientos. Mientras tanto la objetividad en la ciencia tiene que ser perseguida, sin implicar ello la supresión de la diversidad sociocultural.
     En este ir de camino me permito pensar desinteresadamente y sé que las respuestas sólo dan lugar a nuevas preguntas.








LA FILOSOFÍA Y LA LOGOTERAPIA.

     La filosofía es inherente al ser del hombre, que en tanto tal emprende un viaje camino a la verdad. Esta búsqueda guarda la posibilidad de encuentro con la historia, punto en que su ser interior halla la satisfacción al conjugarse con la plenitud del ser del hombre.
     Cuál es el sentido de ser hombre y cuál el significado de la filosofía constituye una doble pregunta, quizás con una única respuesta.
    La filosofía es un ir de camino, y en este andar el hombre avanza avistando un horizonte. A su paso él le preguntará a la vida, y la vida lo interrogará a él.
    ¿Qué define el estado de plenitud?
     Por un lado, el hombre despierta al tener la conciencia de estar perdido. El que ha vivido entre y para las cosas, jubiloso, colocando su mirada hacia lo otro y hacia los otros, se ha olvidado de sí mismo. Paradójicamente, olvidarse de sí mismo es olvidar a los otros. El dolor, la cercanía al fin, los hechos irremediables que cubren de cenizas el alma, amplían su horizonte de manera tal que, ahora que dirige su mirada hacía sí, se da cuenta de la realidad de esos otros. Aquí, solo en la tormenta, sueña anclarse en algún puerto seguro. Avista entonces islas como familias, tradiciones, viejos amigos, gratas obras de arte e inspiraciones religiosas. Pero acaso, ¿en medio del mar bravío de la vida algo puede sostenerse en pie? Podrían ser sólo espejismos pues toda obra humana es susceptible de sufrir cambios y desvanecerse como castillo en la arena. Tal vez constituyen verdaderos oasis, cuya existencia nos permite dar un paso más hasta en las circunstancias más adversas.
     La autotrascendencia de la existencia implica dirigirse hacia algo o alguien distinto de uno mismo. Habiéndose perdido se es capaz de volver a reencontrarse. Entonces el hombre hace del abismo el lugar de encuentro de sí mismo, a la vez que el punto de partida hacia el otro.  Un nuevo olvido de sí mismo, ya desde su autenticidad y no  desde un vano existir velado de su propio ser, le permitirá su entrega a una causa o a una persona amada.
     El filosofar alcanza su fin en la comunicación auténtica y de este modo el ser del hombre se realiza. El interiorizarse del ser, la claridad del amor y la plenitud del reposo son posibilidades del ser del hombre, que en su condición decide buscar la luz o  las sombras. Puede el hombre querer iluminar la soledad de su conciencia y las manos que se tienden a su alrededor para estrecharse en un vínculo profundo. Puede el hombre construir instituciones endebles como arenas movedizas, hundirse en vínculos de oscuras certezas transitorias, descansar en las noches sumergiéndose cada vez más hondo en un júbilo cuya fuerza lo arrastra hacia el fondo. Puede el hombre engañarse a sí mismo, volar como un globo que será pinchado de repente ante la primera situación límite. Pero ni el más perfecto engaño puede mentirle acerca de que existe; si existe piensa, y pudiera ocurrir que pensando y por fortuna un rayo de luz le recuerde que la actividad viva de su pensamiento puede conducirlo hacia la realización histórica del ser del hombre. Todo depende de él, de mí, de nosotros.
     Existe un momento en la vida del hombre que hace emerger uno de los significados o aspectos de la filosofía, un color nuevo para nuestro espectro visible. Ya ha dicho Jaspers que la Filosofía tiene los siguientes menesteres: ver la realidad en su origen, llevar la realidad a nuestro diálogo interno en la actividad interior, ver lo que nos rodea descubriendo sus formas concretas y las más abstractas, lograr la comunicación en franca lucha amorosa llevando como estandarte el espíritu de verdad, mantener despierta la razón, y finalmente, llegar a ser él mismo haciéndose partícipe de la realidad. Pues bien, llegados a esta última instancia (ser nosotros mismos) comprendemos que hemos vivido la situación límite como fracaso para alcanzar la plenitud del ser del hombre. Entonces nuestro arcoíris de la filosofía se muestra en forma completa y espléndida.
     El modo en que cada uno experimente el fracaso es crucial para su porvenir o destino. Ahora, ahondemos el fracaso como análogo a la frustración existencial. Siendo que por existencial reconocemos tres significados diferentes: la existencia misma, el modo de ser específicamente humano; el sentido de la existencia; el ansia por encontrarle un sentido concreto a la existencia personal, es decir, la voluntad de sentido.
     La reacción común en la vida cotidiana es poner un velo sobre las situaciones límites pero éstas, por su naturaleza, se desvisten desnudando también nuestro ser. Así se apodera de nosotros la desesperación. Sólo la transformación de la conciencia de nuestro ser es lo que nos conduce a ser nosotros mismos. Quien quiera ver el arcoíris soporte la tormenta, reza el viejo dicho popular. Es necesario un acto de valentía en que el hombre se posicione cara a cara con el sentido de su vida. Esto es, volviendo al inicio, el despertar de su vinculación a las necesidades de la vida.
     Si bien la locura puede expresar la originalidad de la filosofía, debemos además considerar que la salud psíquica depende de un grado de tensión interior. Éste mismo suscitado por el hecho de una situación límite, de un estado de angustia espiritual motivado por alguna causa en su devenir. De esta manera la filosofía brotará en la tierra tanto del orate como de aquel sujeto invadido por los sucesos que ponen en crisis su existencia.
     Por último, reflexiono sobre las situaciones límite entendiéndolas como el origen más profundo de la filosofía. Pensando en la idea de los sobrevivientes de un campo de concentración nazi. Aquellos que pudieron superar esa experiencia ardua y dolorosa, haciendo uso de su razón, esbozando argumentos existenciales como la responsabilidad o la misión futuras, el afecto; y algunos otros más esclarecidos soñando con la comunicación de existencia a existencia que libere al hombre de las cadenas que le impiden correr a encontrarse con su propio ser y con el ser del otro.
Concluyo que una incesante dialéctica mueve al hombre: entre el pasado (su modo más seguro de ser, la historia, la tradición, la dicha, el infortunio) y el futuro (la expectativa esperanzada, la entrega amorosa y la reconstitución, el renacer de la conciencia de su ser. Para terminar, aclaro que el pensamiento de Viktor Frankl disiente de las tesis de algunos autores existencialistas. Me he sorprendido conociendo la diferencia con algunas de las expresiones de Karl Jaspers ya que mi mente ha convertido en relación, en síntesis, las aparentes contradicciones.















COMUNICACIÓN Y LAZO SOCIAL
     Retomando el sentido que la comunicación humana tiene en el pensamiento de Jaspers, volvemos a las situaciones límites por las que el hombre busca la unión en sociedad para lograr la seguridad. Resguarda su existencia mediante el intento de dominación de la naturaleza y de su propia sociedad, en lo que es asistido por la ciencia y la técnica. Históricamente han existido grupos, comunidades e instituciones que le permitieron al hombre sostener la trama que lo mantiene a salvo, a través de la posibilidad de la comunicación auténtica. En el transcurso de su desarrollo existencial los hombres han perdido la capacidad de comprenderse los unos a los otros, hecho que los separa en la distancia de la indiferencia mutua. Todo esto configura el estado de disolución actual.
     Como no recordar al brillante padre de la sociología, Émile Durkheim, cuando explicaba los problemas sociales cuya manifestación eran el resultado de la degradación de los valores de una sociedad. La disminución de la vinculación que es el valor de la comunicación misma, tanto en los pequeños grupos como en la sociedad toda, generaría perturbaciones graves (con ejemplos extremos que incluyen la muerte, como el suicidio). El hombre en situación, frente a las transformaciones, podría estancarse entre la anomia, la alienación y en definitiva el deterioro moral que apaga su ser. La esencia del hombre es compartir con los otros así como la comunicación es el flujo vital del que nace y al que tiende la filosofía. Por este motivo, el dolor de la falta de comunicación y la satisfacción de una comunicación auténtica, es decir de existencia a existencia, afectan la vida humana.
      Claro que debemos pensar el aspecto que contiene la contradicción o la dialéctica entre lo siempre posible y a la vez imposible debido  a la complejidad de la realidad del hombre. Lo que para uno significa la verdad, la expectativa propia pueden encontrarse o no en el ser del otro. Entonces se anuncia una lucha por la unidad que advierte la sumisión o aniquilación como solución. Prediciendo futuros posibles que contemplan una grieta en alguna sociedad que se pierde por entero, ve la ciega adhesión o la terca obstinación que personifican los faltos de energía o de fe.
    Asimismo destacamos que otros autores más optimistas tomando como marco teórico una suerte de evolución del pensamiento de Durkheim, observan que la ruptura de los lazos sociales puede dar lugar al nacimiento de nuevas formas de lograr la comunicación, de tejer lazos solidarios que serán el sostén del hombre, incluso del más solitario, teniendo en cuenta la creatividad que caracteriza al hombre.
     Sólo una comunicación de existencia a existencia valida la lucha amorosa en que se enfrentan las certezas. La audacia de atravesar las instancias que lo impulsan a filosofar tiene que conformar la fortaleza necesaria para vincularse consigo mismo y con los otros.








CONSIDERACIONES FINALES

Hemos recorrido un ir de camino aceptando la bendición filosófica que los dioses aristotélicos nos entregaron. Soportando, no obstante, la maldición que las ciencias sociales, nuestras nuevas musas inspiradoras, nos regalaron para complicar nuestra humana situación: en la investigación de los hechos que nos cuestionamos siempre serán idénticos objeto y sujeto de estudio.
La conciencia de que nuestra mirada proviene de la experiencia cotidiana debe priorizarse para la mejor actuación en el complejo mundo social donde instalamos conclusiones de contenido sociocultural, teniendo en cuenta que libertad y responsabilidad son dos caras de la misma moneda. Quizás podríamos intentar hacer  presente un mundo inteligible, de utopías soñadas pero no imposibles. Todo concepto surte efecto en la realidad, de ahí la necesidad de revisión constante, corrección de los errores y recomposición de las tendencias más proclives al bienestar y la armonía de los hombres. Integrar todas las facetas de lo humano también es el desafío actual del hombre y de la ciencia.
Mientras el ser del hombre exista junto con la filosofía, causa y efecto de su devenir, seguiremos debatiendo los factores y efectos de nuestro proceso de desarrollo social y cognitivo.
La realización de la filosofía y el sentido de la existencia del hombre se hacen uno porque el amor abre los ojos hacia las posibilidades del ser, permitiendo así la emergencia de la potencia del hombre. El conflicto promueve nuestra construcción interior mientras que la franca lucha amorosa termina los bellos rasgos de nuestro ser en una dinámica eterna. Por el momento, lucha en la que siento haber entregado todas mis armas y he de concluir aquí el trabajo.






















BIBLIOGRAFIA

Apuntes de clase. Curso Filosofía de la Ciencia. 2018. IUPFA.
De Ipola Emilio, compilador.1998.La crisis del lazo social: Durkheim cien años después. Editorial EUDEBA.
Durkheim Émile. 2004. El suicidio. Editorial Gorla.
Durkheim Émile. 2012. La división del trabajo social. Editorial Biblioteca Nueva.
Flores Fabián y Seiguer Paula. 2014. Experiencias plurales de lo sagrado. La diversidad religiosa en Argentina. Ediciones Imago Mundi.
Frankl Viktor .1991.El hombre en busca de sentido. Editorial Herder.
Fromm Erich. El arte de amar. Una investigación sobre la naturaleza del amor. 2014. Paidós.
Garreta Mariano y  Bellelli Cristina, compiladores. 2001. La trama cultural. Ediciones Caligraf.
Jaspers Karl.1966.La filosofía. Editorial Fondo de Cultura Económica.
Jung. 2007. El hombre y sus símbolos. Editorial Paidós.
Krotz Esteban. Utopía, asombro y alteridad: consideraciones metateóricas de la investigación antropológica. 1987. Estudios sociológicos del Colegio de México. Vol.5. Nro14.
Platón. 1992. República, Libro VII. Ed. Gredos, Madrid. Traducción de C. Eggers Lan.


miércoles, 7 de noviembre de 2018

Cosmos (Carl Sagan)

El proceso creativo y el autoaprendizaje (Bill Evans)

Tales de Mileto, Sócrates, René Descartes

Tales de Mileto (en griego antiguo: Θαλῆς ὁ Μιλήσιος Thalḗs o Milḗsios; Mileto, c. 624 a. C.-ibidem, c. 546 a. C.)1​ fue un filósofo, matemático, geómetra, físico y legislador griego.

Sócrates (en griego antiguo, Σωκράτης, Sōkrátēs; Atenas, 470-ib., 399 a. C.)1​2​3​4​ fue un filósofo clásico griego considerado como uno de los más grandes, tanto de la filosofía occidental como de la universal. Fue maestro de Platón, quien tuvo a Aristóteles como discípulo, siendo estos tres los representantes fundamentales de la filosofía de la Antigua Grecia.

René Descartes,1​ también llamado Renatus Cartesius (en escritura latina) (La Haye en Touraine, 31 de marzo de 1596-Estocolmo, Suecia, 11 de febrero de 1650), fue un filósofo, matemático y físico francés, considerado como el padre de la geometría analítica y de la filosofía moderna, así como uno de los epígonos con luz propia en el umbral de la revolución científica.2​

Tratado del método"Reglas ciertas y fáciles que cualquiera fuera el que las observara con exactitud le sería imposible tomar lo falso por lo verdadero, sin requerir inútilmente esfuerzos de la mente, pero aumentando siempre gradualmente el propio saber, y lo conducirían al conocimiento verdadero de todo aquello que fuese capaz de conocer" (1628)

Geocentrismo y heliocentrismo

"Heliocentrism and Geocentrism es una animación donde puede verse lo elegante y simple que resulta el modelo heliocéntrico («el Sol situado en el centro del Sistema solar») frente a lo extrañamente complejo que resultaba el geocéntrico («la Tierra en el centro»). (...)"

Enlace: http://www.malinc.se/math/trigonometry/geocentrismen.php

Fuene: Microsiervos

Big Bang

FILOSOFÍA DE LA CIENCIA
¿CÓMO SE CONSTRUYE EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO?

DESCRIPCIÓN
En este curso se formará a los participantes en los temas más relevantes en relación con la construcción del conocimiento científico, de una forma amena y simplificada, orientando el trayecto formativo hacia la comprensión de los campos de producción y de los procesos de desarrollo científico. Las temáticas vinculadas con la filosofía de la ciencia y de la epistemología son, actualmente, un área de vacancia en la formación académica del Instituto de la Policía Federal Argentina, motivo por el cual la creación de una oferta acorde a las necesidades y desafíos propios de la producción de conocimiento científico por parte de esta institución universitaria son de especial interés a los efectos de proyectar un terreno fértil para el desarrollo científico académico de su comunidad.

Enlace a la información del curso